Allá por los tiempos de nuestras abuelas, criar a un hijo era mucho mas fácil que hoy en día. Y no, no es un tópico. Nuestras abuelas tenían muchos hijos y, a pesar de tener menos medios que la madres de hoy en día, se les daba bastante mejor que a nosotras. Ellas no tenían lavadora, ni secadora, tampoco tenían un supermercado a la vuelta de la esquina, ni tiendas de comida para llevar… ¡ni siquiera tenían tablets o TVs para entretener a esas fieras! Entonces, ¿cómo lo hacían? ¿Por qué ellas tenían hasta 7 u 8 hijos sin pestañear, y nosotras con 1 o 2 ya no nos colapsamos?

Pues bien. La respuesta es muy sencilla. Ellas tenían algo muy importante que la mayoría de familias no tiene hoy en día: Una tribu.

Una madre de primeros o mediados de siglo, por lo general, vivía en un pueblo pequeño o un barrio tranquilo de una ciudad. Rodeada de numerosos familiares cercanos. Casi con toda seguridad, en su propia casa, vivía su madre viuda, una tía soltera y puede que hasta su joven cuñada, aun en edad casadera. En la casa de al lado, vivía una prima de su marido con su madre y su hermana. La casa de enfrente, estaba habitada por unas tías segundas de su madre… En definitiva:  cuando una madre de la época tenía que irse al mercado a por comida, o a trabajar a la fábrica, o a tomarse un café con las amigas, tenía una larga lista de personas a las que recurrir para dejar a su cargo a su prole. Para hacerles la comida, dársela y hasta para dormirles la siesta. Sin preaviso, sin explicaciones y gratis. Tenía una tribu. Con un simple -“tíaaaaaa, me voy al mercadooooo, le dejo a los niños ahí jugando en la puerta, ¡écheles un ojo por favor!”- era suficiente para ausentarse.

Todos los niños de la misma “tribu” jugaban juntos, en las puertas de sus casas. Compartían juguetes, puchero y hasta castigos si se portaban mal. Obedecían por igual y con el mismo respeto a su madre, sus tías, abuelas y vecinas. Iban juntos al colegio, y los mayores cuidaban de los mas pequeños.

Una madre hoy, está completamente sola. Si tiene suerte, puede contar con su madre y/o su suegra para algunas pocas tareas (o muchas, si la abuela está disponible y en condiciones). Pero no es suficiente. Incluso, siendo hoy en día completamente normal que padre y madre se encarguen de la crianza de los hijos por igual, sigue siendo insuficiente. Los niños de hoy requieren mas atenciones que sus antepasados, y disponen de menos personal a su servicio.

Jugamos al mismo juego pero con distintas cartas. A la mujer de hoy, no sólo se le pide que sea una madre ejemplar, sino también una mujer moderna y una trabajadora exitosa.

Así que, en esos días en los que te sientes completamente abatida, la casa patas arriba, el trabajo  de la oficina te persigue a casa, el frigorífico vacío y con una necesidad imperiosa de pasar por la peluquería… Respira hondo, visualiza las caritas de tus retoños y sonríe: LO ESTÁS HACIENDO MUY BIEN.

PD: También puedes pedir unas pizzas para cenar, abrirte un quinto y ponerles a los niños uno capítulos de la patrulla canina mientras te relajas un poquito…

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