Hacía tiempo que llevábamos comentando con nuestras amigas, las ganas que teníamos de que empezaran por fin a ir al cole. ¡Su primer día de cole! Que tendríamos mas tiempo para nosotras, que iban a pasarlo tan bien que iban a llegar agotados a casa y se irían pronto a dormir… Pero lo que no habíamos previsto, lo que nadie nos había contado, es esta sensación de estar enviando a nuestros bebés (si, bebés) a un mundo desconocido, de niños ya mayores. Un lugar que parece que les va a quedar muy grande.

Y empiezas a pensar en el primer día, en cómo lo vas a hacer. Aunque ya hayan ido a la guardería antes, de repente los tenemos que dejar en un lugar completamente desconocido para ellos. Con niños que no conocen, con una profesora o profesor que no han visto nunca (¡ni tu tampoco!). ¿Qué haré si se pone a llorar? ¿Y si no se quiere quedar? ¿Si se me agarra a una pierna? ¿Saldré corriendo con ella en brazos y llorando yo también?

Mi hija fue a la guardería el año pasado. Le he explicado que va a ir a un cole nuevo, un cole de niños mayores y, a priori, parece que la idea no le disgusta… Pero de repente me pregunta, ¿y la hermanita? ¿También viene? Y yo le explico que no, que ella sigue un año mas en la guardería. Y por ahí si que no pasa, ¡su hermanita tiene que ir a cole de mayores también! Entonces, espantada por no saber qué decir, le intento explicar que no puede ser… y llega el llanto.

Nuestros niños siguen siendo bebés a nuestros ojos, y de repente la sociedad nos impone que debemos dejarlos hasta 8 horas en un centro escolar. Con niños y adultos que no conocen. Con la guardería fue diferente. Allí son muchos menos niños por cuidadora, están mas atendidos, mas arropados…

Hablando con otras madres que ya han pasado por esto, me dicen que no hay pociones mágicas. Que cuando llegue el día, muchos de nuestros hijos lo pasarán mal y hay que asumirlo, pero pronto se adaptarán. Pero, ¿y nosotras? ¿qué pasa con las madres y padres? ¿quién nos va a consolar?

En fin, que se acerca el día y no sé quién lo va a pasar peor, si mi hija o yo.

 

 

 

 

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